Si bien UFC 224 fue un evento con muchas finalizaciones y otros tantos protagonistas – Amanda Nunes, John Lineker, Mackenzie Dern…-, una «acción» o «inacción» de la esquina de Raquel Pennington, que perdió ante Nunes en el combate estelar, es lo que ha acaparado todas la portadas de los medios especializados.

En el breve descanso entre el cuarto y quinto asalto, Pennington dijo claramente a su esquina que «estoy acabada» y que quería dar por finalizado el combate. Sin embargo, su equipo la convenció de continuar, y así lo hizo, sólo para ser noqueada por Nunes en el quinto y último asalto.

Esta situación y su posterior desenlace, el TKO de Nunes a Pennington, ha ocasionado un sinfín de quejas y comentarios negativos contra la esquina de la «Rocky», empezando por su rival Amanda Nunes. ‘La esquina debe proteger ante todo a su luchador’ es un lema que se ha repetido en infinidad de ocasiones durante estos últimos días.

Pero no todos opinan igual, y también ha habido quien ha salido en defensa de los entrenadores de Pennington. Miesha Tate, por ejemplo, declaró tras el combate que ella hubiese tomado la misma decisión: «El entrenador está ahí para decirte que no te rindas. Le permitieron a Pennington perder con dignidad«, argumentó.

Por lo tanto, que la esquina tire la toalla es…¿Sensatez o cobardía?

La respuesta a esa pregunta no es algo tan sencillo. Todo depende de la situación y, principalmente, de lo malherido que esté el luchador o luchadora y si existe alguna posibilidad de dar la vuelta a la tortilla y sorprender con una victoria.

Lo que en esta situación ha «condenado» a la esquina de Pennington es que la propia luchadora fue la que tomó la decisión, para luego cambiarla y continuar. Aun así, cabe recordar que cualquier luchador o luchadora puede decirle al árbitro en todo momento que no puede continuar y que pare el combate si así lo quiere. También lo podía haber hecho Pennington durante el quinto asalto en UFC 224.

Pennington defiende a su esquina


Hablando de Pennington, la propia protagonista del incidente habló sobre lo sucedido ayer en el programa «The MMA Hour» de Ariel Helwani, donde exculpó a sus entrenadores.

«Estoy orgullosa de mis entrenadores. Sé que muchos están contra ellos, pero no sabes qué pasa en ese momento. Al final del día, mis entrenadores son los que mejor me conocen. Saben lo dura que soy y qué puedo soportar y confío en ellos, sé que no me pondrían en una situación que no puedo manejar».

Además, Pennington reveló que la razón por la que dijo estar acabada era por el estado de sus piernas. «Estaba frutrada por mis piernas, sentía que mis piernas iban a explotar. Tenía miedo de acortar distancias e intercambiar porque sabía que cuando lo hiciese Amanda (Nunes) atacaría mis piernas».

Cautela al juzgar

En definitiva, y en mi opinión, creo que deberíamos se cautos a la hora de sentenciar por neglicencia a la esquina de Pennington antes de tiempo, especialmente después de que la propia luchadores les defendiese tras el combate. Hay veces en las que la esquina tarda o literalmente no interviene cuando debería, pero también hay ocasiones en las que el luchador se rinde cuando podría dar más de sí (ejem Bob Sapp ejem). Hay otros casos en los que la esquina podría haber intervenido, como en el de Khabib Nurmagomedov vs Edson Barboza, o el de Robbie Lawler vs Rory MacDonald,  y no lo hizo. Y ambos luchadores (Barboza y MacDonald) fueron alabados por su gran coraje y garra. ¿Doble vara de medir?

Por otro lado, si la condición en la que se encuentra el luchador o luchadora es preocupante, también los médicos presentes durante el combate pueden detener la pelea, así como el árbitro, evidentemente. El deber del entrenador es proteger a su luchador, incluso de sí mismo en ocasiones, pero la clave se encuentra en la relación de confianza existente entre ambos. Confianza en que el entrenador actúe por el bien del luchador, por encima de cualquier beneficio económico (como los bonos por victoria o combate de la noche). Y como Pennington dice, su entrenador es la que mejor la conoce y ella confía en él.

No es una situación fácil de juzgar.

 

 

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