El debate del corte de peso, y en especial los cortes de peso extremos, es un tema que está a la orden del día en el mundo de las Artes Marciales Mixtas (MMA). Todo luchador – en mayor o menor medida – lo hace. Todos. El objetivo, lograr la mayor ventaja posible sobre sus oponentes, o si lo prefieren, evitar estar en desventaja. Y es que si un peleador decidiese no cortar de peso podría encontrarse con un oponente de 7-11 kg más. Un escolló, en la mayoría de ocasiones, insalvable. Sólo así se puede entender que José Aldo pelee en peso pluma (145 libras), Kevin Lee en peso ligero (155 libras), Tyron Woodley en peso wélter (170 libras), Luke Rockhold y Yoel Romero en peso medio (185 libras) o Daniel Cormier y Jon Jones en peso semi-pesado (205 libras). Todos ellos, por poner varios ejemplos, pesan habitualmente 20-25 libras más que el límite marcado en sus respectivas categorías.

El problema, evidentemente, es que estos cortes de peso son muy dañinos para el propio luchador. Necesarios argumentan algunos, pero inequívocamente perjudiciales para la salud. Hoy es el día en el que nadie se sorprende al anunciarse que un luchador ha acabado en el hospital debido a un corte de peso brutal y mal gestionado. Las lamentaciones por la cancelación del combate prevalecen sobre la indignación por un problema tan notorio que ha sido peligrosamente aceptado por el aficionado a las MMA. Tal fue el caso de Khabib Nurmagomedov en UFC 209.

Un caso alarmante sucedió recientemente en la empresa japonesa Pancrase, donde Daniel Lima fue literalmente arrastrado hasta la báscula al borde del colapso y dio el peso, de algún modo, sin poder sostenerse en pie. Terrorífico.

Pero también tenemos casos similares, aunque no tan llamativos, en la UFC. Renan Barao se desmayó y golpeó con la cabeza el lavabo al caerse mientras trataba de bajar hasta las 135 libras de cara a UFC 177, donde iba a enfrentarse a TJ Dillashaw por el cinturón de peso gallo. Fue ingresado en el hospital y el debutante Joe Soto peleó en su lugar. Ian McCall, luchador de peso mosca recientemente despedido por la UFC, ha sido sacado de varios eventos tras enfermas durante los cortes de peso. Daniel Cormier protagonizó el ya famoso Towelgate en el pesaje de UFC 210, al agarrar la toalla para dar las 205 libras requeridas y Kevin Lee tuvo que subirse a la báscula una segunda vez en UFC 216 tras pesar de más en primera instancia. Afirmó después que el corte de peso “casi me mata”.

Hay muchos otros casos: Cris Cyborg, Johnny Hendricks, Rumble Johnson – peleó durante algún tiempo en peso wélter y medio -, Chris Weidman – aceptó pelear ante Demian Maia a falta de 11 días pala la pelea y y sufrió de lo lindo para dar el peso -…Infinidad de situaciones que resaltan la necesitad de un cambio en la legislación vigente en referencia a los cortes de peso. ¿La solución? Nadie lo sabe con certeza, aunque aquí tenéis dos de las proposiciones más comunes y extendidas. 

¿Hacen falta más divisiones?

Un debate estrechamente relacionado al del corte de peso es el del aumento de divisiones en la UFC. Mientras unos argumentan que la creación de más cinturones conllevaría eventos y combates titulares de baja calidad y dejaría a las divisiones actuales faltas de talento, otros ven ahí la panacea a los problemas de corte de peso. Así lo predican periodistas de renombre como Ariel Helwani, por ejemplo. No lo ve así Dana White, que ha reiterado en numerosas ocasiones que no creará más divisiones masculinas.

Desde luego, la creación de dos nuevas divisiones de 165 libras y 195 libras, con la consiguiente modificación de peso wélter(de 170 a 175 libras), ofrecería una alternativa viable a muchos de los luchadores que buscan bajar de peso para evitar pelear ante oponentes mucho más grandes y pesados.

En las 165 libras encajarían perfectamente Kevin Lee, Khabib Nurmagomedov, Donald Cerrone, Gunnar Nelson, RDA o Nate Diaz. En 195 libras podrían pelear Chris Weidman, Luke Rockhold o Lyoto Machida. Y el cambio de peso wélter a 175 libras abriría la puerta a luchadores como Kelvin Gastelum.

Sin embargo, también es factible que la situación no varíe con la introducción de más divisionesY es que los luchadores podrían continuar tratando de bajar de peso lo máximo posible y decantarse por tratar de sacar el mayor provecho a su teórica superioridad física. Nadie te asegura que Nurmagomedov no continúe tratando de dar las 155 libras a pesar de existir otra categoría de 165. Y si algunos lo hacen con éxito, la gran mayoría seguirá sus pasos. Vamos, es la pescadilla que se muerde la cola…

Alternativa: Revisiones periódicas en el corte de peso

La Comisión Atlética de California ya ha comenzado a tomar esta vía y también es usada por la empresa asiática ONE FC, cada uno con sus particularidades claro está. Se trata, sencillamente, de supervisar el corte de peso de los luchadores para evitar cortes de peso brutales in extremis. Para ello, la entidad reguladora fija varias fechas previas al pesaje en el que el luchador debe pesar por debajo de unos límites establecidos previamente para asegurar un corte de peso más llevadero.

ONE FC, en concreto, cambió su política de corte de peso por completo tras la muerte de un joven luchador de origen chino que tenía programado una pelea en el 35º evento de la empresa. Aquí algunas particularidades de su reglamento:

  • Los luchadores deben informar de su peso habitual y peso post-entrenamiento.
  • Durante la semana de pelea el peso será controlado diariamente. Los luchadores deben estar dentro del peso establecido y pasar pruebas de hidratación durante toda la semana hasta 3 horas antes del evento. Si no pasan las pruebas, pueden ser descalificados.
  • ONE FC puede realizar controles de peso aleatorios.
  • No puede usarse IV con el objetivo de rehidratarse.
  • Peso establecido por fechas: 3 semanas antes del evento, dentro del peso establecido. 4 semanas antes, 1,5% más de peso. 5 semanas antes, 3% más de peso. 6 semanas antes, 4,5% más de peso. 7 semanas antes, 6% más de peso. 8 semanas antes, +6% más de peso.

¿Qué opción preferís? ¿Qué cambios realizaríais vosotros? 

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