Durante las últimas semanas, y especialmente los últimos días, han surgido fuertes rumores sobre un posible combate entre dos ex-campeones y ex-estrellas de la UFC, Chuck Liddell y Tito Ortiz. Dicho combate sería el tercero entre ambos luchadores, cerraría así la trilogía, y sucedería en la promoción «Golden Boy» que dirige la leyenda del boxeo Oscar de la Hoya, que ya ha amagado con entrar en el negocio de las MMA en numerosas ocasiones.

Pero lo realmente remarcable de este combate no sería la pelea misma, sino el regreso de dos leyendas retiradas y que se encuentran ya en decadencia física.

Liddell, de 48 años, se retiró de la UFC (casi fue forzado a retirarse) tras sufrir tres KOs consecutivos, el último ante Rich Franklin en 2010. Dana White le concedió un «contrato de leyendas» con la que cobraba un salario por parte de la UFC por hacer apariciones y ser un embajador de la empresa. De esta forma, la UFC impedía que una de sus mayores leyendas, y una de las pocas con las que mantiene una buena relación, dañase más su cuerpo peleando en otra promoción. Con la compra de la UFC por parte de la corporación WME-IMG Liddell fue dado de baja y ahora busca dinero por otras vías.

Tito Ortiz, por el contrario, se retiró de las MMA (por segunda vez) el año pasado tras vencer a Chael Sonnen en Bellator 170. Tiene ahora 43.

El tercer combate entre Liddell y Ortiz – innecesario deportivamente hablando, ya que Liddell venció los primeros dos – muestra una vez más la incapacidad de los luchadores de mantenerse retirados y alejados de la jaula. También que algunos promotores priorizan el dinero sobre la salud de los luchadores, que muchas veces no saben decir basta.

Una larga lista

Infinidad de luchadores han decidido volver a pelear meses o años después de haberse retirado oficialmente. El propio Tito Ortiz ya lo hizo en una ocasión en 2012 tras perder contra Forrest Griffin en UFC 148. Volvió para pelear hasta en cuatro ocasiones bajo la marca de Bellator MMA, donde obtuvo tres victorias y una sola derrota. Su historia tuvo final feliz, afortunadamente. Otras no la han tenido.

Otro que tampoco ha sabido estar retirado es BJ Penn. Se retiró tras ser noqueado por Frankie Edgar en 2014, pero regreso al octágono en enero de 2017, cuando fue noqueado por Yair Rodríguez. Perdió a continuación contra el también veterano Dennis Siver.

Además, también hay casos de luchadores que han prolongado demasiado su trayectoria profesional. Luchadores que alcanzaron la cima de las MMA, pero se niegan o se negaron en su día a colgar los guantes a pesar de haber sido derrotados (o noqueados) durante sus últimos combates. En esta categoría tendríamos a los Rashad Evans, Vitor Belfort, Bigfoot Silva, Tim Sylvia, Ken Shamrock…

Si bien es cierto que hay luchadores que no tienen problemas al regresar a la jaula, vease GSP o Brock Lesnar, todo depende de la edad del luchador y, especialmente, del daño recibido durante sus años como luchador activo.

Pero como suele decirse muchas veces…»Luchador es el que lucha». Esa mentalidad que tiene el peleador de MMA es muy difícil de cambiar y, en mi opinión, deben ser los promotores mismos los que den un paso adelante y se nieguen a contratar a luchadores que no deberían de volver a pisar un octágono.

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